
Hola, es algo demasiado prohibido que me acaba de pasar es por eso que no lo puedo publicar, espero que cuando termines de leerlo no te asustes y vallas a pensar lo peor de mí...pienso que solo fueron circunstancias que me toco vivir...en fin...espero te guste y lo puedas publicar. Me mandas tus respuestas al correo no a mi blog...de antemano, muchas gracias...
Si, siempre me pregunte que es lo que una mujer cuando va por la calle le mira a un hombre que pasa por ahí. ¿Qué piensan?, ¿qué les dan ganas de hacer en ese momento? …Mejor les digo lo que yo miro o miré en ese momento que me cruce, si, con ese lindo chico de la corbata azul…
Debo reconocer que es muy apuesto y aunque él no hubiera sido el hombre que yo esperaba en ese momento no hubiera podido evitar mirarlo y desear con toda el alma que él fuera aquel tipo de los mensajes, aquel con el que tendría que “jugar” en la noche loca, aquel tipo que me haría renegar de la injusticia terrestre reposando en mi cuerpo desnudo, pero no, aquel hombre, mi hombre (aunque solo haya sido por una noche), no me hizo vivir ese momento como un reproche, a pesar que en uno de sus mensajes fríos de la tarde me dijo “además, creo que vas a disfrutar tu también,…ja, ja, eso espero”. Me cayó tan mal aquella frase en ese entonces, sin pensar que el se hallaba como un Nostradamus profetizando mis sentimientos y mis deseos, que dos días después terminarían por gustarme (tenía razón, “brujo”).
Aquella maldita o bendita noche, chocó o tal vez yo choqué con él…sabiendo que instantes más tarde él terminaría explorando mi cuerpo desnudo en su cama de sabanas con olor a hombre soltero…Una vez allí dentro, estaba quieta, era tan sereno el ambiente, con música suave y yo estaba fumándome uno de los acostumbrados cigarrillos para calmar mis nervios, intentaba hablar cuando él, muy sutilmente dijo: “no quiero que me cuentes tus penas te vas a poner triste”, en ese momento pensé que aquella noche tenía que hacer todo para buscar su alegría (Total él me estaba pagando, no tenia ninguna obligación de escuchar mis tonterías).
La invitación estaba hecha, fue muy sincera y noble “Vamos ya…”. Recuerdo que ya, acostados sobre la cama me dijo, “Me besas como si me quisieras”, por unos instantes sentí que era el hombre de mi vida. A mí nunca me había pasado algo así, nunca había sentido tanto en tan poco tiempo (Es mas casi todas las personas que me conocen dicen que soy una maldita insensible). En ese momento se me olvidó todo, solo estábamos él y yo, no me importaba nada más. No era consciente. Lo único que quería era que no acabara ese momento. Nuestro “amor” (Porque eso fue lo que hicimos “El amor”) fue tan fugaz. Fue tan rápido todo. Y aquella noche se fue para siempre con él...
Salimos de aquel lugar (Donde minutos antes había vivido o imaginado uno de los mejores momentos) y con los pasos pausados de dos adolescentes que están en plena etapa de enamoramiento, nos pusimos a caminar, sin rumbo (Bueno…en ese entonces el rumbo era ir a tomar un taxi)...
Ahora seremos como dos extraños, dos extraños más que caminaran por las mismas calles. Él haciendo su vida y yo la mía (Como era lo que tenía que pasar).
Hoy como siempre estoy llena de sombras, de deseos, de noches, de esa noche y tal vez de alguna maldición. Ahora Soy "esa mujer", "esa", a la que no podrá amar jamás, ahora tengo miedo de ser un cuerpo vacío que alguien mas, o el mismo o cualquier otro, pueda comprar, pueda poseer, ahora me quedo en la duda… Sin poder saber si él hubiera podido tener un segundo, solo un segundo de vuelo conmigo, para enseñarle, a ver mi alma (Antes que mi cuerpo) desnudo…